sábado 26 de enero de 2008

La Opinión

Llegó el momento. A poco más de 24 horas para que empiece el trascendental partido de mañana, los nervios están a flor de piel. El encuentro frente al Ceuta en el José del Cuvillo ha sido catalogado de final para el conjunto racinguista. La complicada situación en la que se encuentran los portuenses bien podría subsanarse con una victoria ante su público. La afición debe ser ahora más que nunca ese jugador número 12, tan necesario en momentos complicados. Los jugadores saben de la importancia que tienen estos tres puntos, ya que las próximas visitas se antojan difíciles a la hora de sacar algo positivo (Linares, Écija y Cartagena). Por ello han pedido una vez más el apoyo de la gran hinchada racinguista, que como siempre, apoyará al equipo sin cesar.
Los tres puntos se tienen que quedar en casa por varios motivos. El primero para intentar salir del pozo en el que se está inmerso. El segundo para entusiasmar a una afición que está sufriendo de lo lindo esta temporada y que todavía no sabe lo que es celebrar una victoria en 2008. Por último, para dar cierta tranquilidad a la plantilla y a los técnicos a la hora de preparar los encuentros que se avecinan próximamente.
El plantel rojiblanco no contará en sus filas a partir del lunes con el portentoso central Chico Flores, que se marcha cedido al Barcelona B, con miras a jugar algun día en el primer equipo azulgrana. La excelente primera vuelta de campeonato que nos ha regalado Chico en El Puerto no se merece otra cosa que alabanzas y vítores. Sólo queda que su despedida sea el colofón final a una tarde de buen fútbol y victoria del Rácing Portuense.

domingo 20 de enero de 2008

Real Betis B 4 - 0 Rácing Club Portuense

El Rácing Portuense ha sido vapuleado en la mañana de hoy en su visita a la ciudad deportiva del Real Betis Balompié. Los rojiblancos han sellado una amarga derrota por cuatro tantos a cero frente al filial verdiblanco, que no refleja fielmente lo visto sobre el terreno de juego.

El empuje del Rácing en los primeros minutos de partido hacía presagiar un partido distinto a los anteriores fuera de su feudo. Toque, ímpetu y verticalidad eran los primeros rasgos que se palpaban en un buen arranque. Ello se contagió a los aficionados racinguistas - unos 150 fieles- que arroparon al equipo en todo momento.

Sin embargo, este año todo se vuelve en contra. La primera llegada con peligro del Betis acabaría con el primer tanto local., obra de Fran Machado. Ya en el minuto 10 tocaba ir a remolque. Y más todavía, cuando unos minutos más tarde, la mala suerte se apiadaría de los portuenses. Un despeje de Álex Ortiz desde unos 30 metros sorprendería a Wilfred, que sólo pudo ver como el esférico se colaba por la escuadra . En un abrir y cerrar de ojos, y tras un comienzo esperanzador, el marcador reflejaba un 2-0 que pocos se creían.

Antes del descanso, el Betis pudo ampliar su ventaja a la contra pero Wilfred se mostró seguro ante las acometidas verdiblancas. Por su parte, Suárez tomó el timón del equipo e impuso criterio en el centro del campo. Aun así, las ocasiones de gol no llegaban, y cuando se atisbaba algo de peligro los propios jugadores portuenses se encargaban de desaprovechar sus pocas opciones. A la conclusión de los 45 primeros minutos, los dos goles en contra no hacían justicia con respecto a los merecimientos de ambos equipos.

Tras la reanudación, el Rácing puso más corazón que cabeza. Giovanni por dos veces pudo recortar distancias en el marcador, pero quedaba claro que hoy no era el día. Zurdo, que entró en la segunda parte por un intermitente Palacios, tuvo en sus botas el gol, pero Zamora estuvo rápido desviando la trayectoria del disparo a córner.

En los últimos diez minutos, los de José Luis Mena aprovecharon a la perfección los espacios dejados por la retaguardia rojiblanca. Tras una excelente internada en el área de Israel, Valverde materializó el tercero para el Betis. El último gol de Rubén sólo hizo endurecer una derrota difícil de encajar para todos. Ahora no queda otra que levantar cabeza y pensar que la salvación pasa por hacerse fuertes en el José del Cuvillo.

sábado 19 de enero de 2008

Vinicius Frasson: el fichaje más exótico

Después de un tiempo a prueba en el Rácing, la secretaría técnica ha decidido tramitarle una de las fichas sobrantes al ariete brasileño Vinicius Frasson. El jugador de 23 años y con pasaporte italiano ha convencido a los técnicos del club por lo que parece cerrado ya el capítulo de fichajes. Zúñiga, Juánfer, Molina y Vinicius conforman el número de altas en el mercado invernal. Con esta última incorporación, el Rácing Portuense adquiere un nuevo delantero que intentará competir con sus otros tres compañeros (Paulino, Sanlúcar y Molina) para ganarse un puesto en el once.
Después de ver las fotos del nuevo sex-symbol rojiblanco, se espera que las gradas del Cuvillo presenten mejor imagen en tardes venideras, no sólo con el objetivo de deleitarse con su figura ( a quien le guste) sino con los goles que meta como racinguista. Vinicius llevará el número '9' en su elástica portuense.

jueves 17 de enero de 2008

Calidad y veteranía para la delantera

El delantero jerezano Raúl Molina, ex de Español, Xerez, Recreativo o Rayo Vallecano entre otros, recala en el Rácing Portuense para disputar la segunda vuelta del campeonato. Molina se encontraba hasta ahora sin equipo, aunque sus más que notables cualidades físicas auguran una recuperación rápida de la forma. Lucirá el número '19'.
Sus mejores años los jugó en el Recreativo de Huelva, llegando a jugar en Primera División con los onubenses. Además disputó en 2003 la final de la Copa del Rey frente al Mallorca de Samuel Eto'o.
Desde Sentimiento Portuense le deseamos lo mejor en su nueva etapa como jugador rojiblanco.

miércoles 16 de enero de 2008

Reportaje

Los portuenses cierran el año más exitoso de toda su historia

El Rácing Portuense sueña despierto

La eliminatoria de Copa frente al Valencia y los playoffs de ascenso ante el Rayo han significado las citas más importantes del año



El equipo de fútbol de la localidad gaditana de El Puerto de Santa María vive desde hace año y medio su momento más dulce. Los más viejos del lugar, aquellos que llevan viendo a su Rácing Club Portuense desde hace décadas, no recuerdan tiempos mejores. La pasión por el club de la ribera del Guadalete no alcanza límites.

La recuperación de la entidad racinguista tiene su punto de partida en la temporada 2004, cuando el empresario Manuel Lores, natural de El Puerto, decide apostar por el club de su ciudad. Años atrás, los rojiblancos andaban en las catacumbas del fútbol español, jugando en categoría regional y en campos de tierra. Pero la revolución planeada por Manuel Lores va más allá de lo imaginable. El primer paso es subir al equipo a Segunda División B, una categoría más acorde a una ciudad de 80.000 habitantes como es El Puerto. Sin embargo, la empresa no se antoja nada fácil. En la temporada 2004 / 2005 los portuenses lograrían jugar la fase de ascenso, pero el Villanovense les hizo despertar del sueño. Un 1-5 favorable a los extremeños en el partido de ida dictó sentencia en una eliminatoria que se antojaba a priori muy igualada.

Ansiado ascenso
A pesar del mal trago que supuso jugar otro año más en Tercera División, la confección de la plantilla en el campeonato 2005 / 2006 ilusionó de nuevo a los aficionados. Bajo la batuta del entrenador José Luis Burgueña, el Rácing jugó con un sólo objetivo: el ascenso. Con solvencia y autoridad los pupilos de Burgueña llegaron al final de la temporada regular en primera posición. El escollo final no era otro que unos nuevos playoffs a ida y vuelta, tan traicioneros que son capaces de dejarte con las mieles en los labios después de una campaña brillante. No obstante, el buen hacer y la suerte, siempre importante en este tipo de envites, se apoderaron del Portuense. El factor campo, que hizo que los partidos de vuelta se jugaran en el José del Cuvillo, fue determinante. Arenas de Armilla y Toledo fueron los últimos obstáculos en el camino. Un camino que ahora sí se tornaba favorable, y las penas pasadas se convertían en alegría exultante. El gol de Ocaña en el Salto del Caballo o el de Masegosa en un estadio portuense hasta la bandera quedarán grabados en el recuerdo de muchos. El Puerto volvía a tener a su equipo doce años después en la categoría de bronce del fútbol español.

Pretemporada convulsa
La primera piedra en el proyecto del presidente de la entidad, Manuel Lores, estaba puesta, ya que el empresario portuense afincado en Marbella había manifestado en numerosas ocasiones cuando llegó al club que “en cinco años llevaré al equipo donde se merece, a la Liga de Fútbol Profesional. Si no en Primera sí intentar consolidarlo en Segunda División A”. Las pretensiones del dirigente, por tanto, eran muy ambiciosas al mismo tiempo que arriesgadas. El respaldo de Ayuntamiento, empresas y ciudadano de a pie no era el deseado, y los peores augurios se extendieron en el seno de la entidad racinguista.
En julio de 2006, en plena planificación de la nueva y esperada temporada en Segunda B, Manuel Lores anunció a los medios que dejaba el club al asegurar que se encontraba solo en su apuesta de llevar al Rácing Portuense a la élite del balompié. Al final ,las aguas volvieron a su cauce, y el presidente dio marcha atrás a su intento de abandono. Esta incertidumbre trajo consecuencias negativas tales como la espantada de varios jugadores fichados días antes, y que ante semejante situación de crisis decidieron marcharse. En ese momento, salió a relucir la figura del secretario técnico, Javier Otero, quien con un tiempo límite pudo recomponer la plantilla con las posibilidades que ofrecía el mercado en esos momentos.

La fiesta de la Copa
Tras un comienzo en liga notable, bastante por encima de lo esperado, el Rácing Portuense puso también especial hincapié en la Copa del Rey. Nadie podía imaginar que el Puerto acogería una eliminatoria de dieciseisavos de final contra un grande, pero nada más lejos de la realidad esa hazaña se produjo tras una brillante actuación de los portuenses en tres rondas anteriores contra equipos de su mismo nivel. Granada, Fuenlabrada y Linares fueron los rivales que acabaron sucumbiendo ante los rojiblancos.
Barcelona, Real Madrid, Sevilla y Valencia eran los cuatro equipos más fuertes que podían quedar encuadrados en el sorteo con los de Burgueña, y las bolas decidieron que fuera el equipo de la capital del Turia quien protagonizara una eliminatoria histórica para el “racinguismo”.

El 25 de octubre de 2006 fue el día en que el Rácing se enfrentó a un grande del fútbol español y europeo como el Valencia, en un estadio José del Cuvillo abarrotado, a pesar de las inestables condiciones meteorológicas. Los Joaquín, Marchena, Angulo o Regueiro vivieron en sus carnes como en el minuto 3 de partido el equipo modesto daba la sorpresa y se adelantaba en el marcador con gol de Ocaña. La superioridad del conjunto ché acabó notándose al final en el marcador (2-1), pero el resultado quedó en mera anécdota. Sólo quedaba disfrutar de la vuelta en un estadio colosal como Mestalla, donde el Rácing dio la talla y perdió con dignidad y orgullo.

De revelación a candidato
La primera temporada de los portuenses en la Segunda B tras muchos años en el ostracismo debía ser tomada como una campaña para conocer la categoría e intentar no pasar apuros para lograr la permanencia. Ya en el mes de octubre, el míster rojiblanco José Luis Burgueña reconocía que “no sería fácil. Estamos en un buen momento de forma y resultados, y eso siempre hay que aprovecharlo porque los baches llegarán más tarde o más temprano. Ello no quita para que nuestros aficionados no se ilusionen con el equipo, sólo que el objetivo inicial es la permanencia”.
Tras el mes de noviembre, el Portuense se colocaba en los puestos altos de la tabla, por lo que pasaba a ser el equipo revelación del grupo IV. Ya en enero, en la última jornada de la primera vuelta, el calendario deparó un Córdoba – Rácing Portuense que dirimió la consecución del título honorífico de campeón de invierno. El empate a uno final dejó a los portuenses segundos, pero con la moral por las nubes, ya que era el primer equipo en puntuar en el Nuevo Arcángel.

Las jornadas pasaban y los hombres de Burgueña se hacían fuertes en su feudo, cediendo en toda la temporada tan sólo dos derrotas. Ya a falta de diez jornadas del final, y con un puesto entre los cuatro primeros, hubo un punto de inflexión. El preparador vasco se concienció de que su puesto en la tabla clasificatoria ya no era casualidad, y que el cartel de equipo revelación se había quedado pequeño. El Rácing empezó a competir de forma resultadista y dejó el buen fútbol de jornadas anteriores para mejores ocasiones. Los puntos en liza en cada partido se convirtieron en vitales para alcanzar los playoffs de ascenso.

De Arroyo de la Miel a Vallecas
El sueño de disputar la fase de ascenso a la Segunda A se hizo realidad en la penúltima jornada liguera. El escenario fue el polideportivo municipal de Arroyo de la Miel y su verdugo el ya descendido filial del Málaga. Cerca de 800 aficionados llegados desde El Puerto no dudaron en animar al equipo en tierras malagueñas. La ‘marea roja’ desplazada para aquel encuentro se convirtió en la expedición de seguidores más numerosa en los casi ochenta años de vida de la entidad. Allí disfrutarían de una victoria por tres tantos a cero que les aupaba a tan sólo dos pasos de la gloria.

El sorteo para las eliminatorias de ascenso no deparó suerte al conjunto presidido por Manuel Lores, ya que tocó uno de los ‘gallitos’ del bombo: el Rayo Vallecano, club que hasta hace sólo seis años militaba en la Liga de las Estrellas. Al igual que en la eliminatoria contra el Villanovense de dos temporadas atrás, el Portuense pecó de inocente en el partido de ida. Los nervios y la falta de concentración en momentos puntuales acabaron con las ilusiones de un conjunto que sin lugar a dudas, y a pesar de la eliminación, ha hecho historia. Para el recuerdo quedará el partido de Vallecas en el que los jugadores portuenses lo dieron todo hasta el punto de hacer peligrar el pase a los madrileños.

Cambio de objetivos
La nueva temporada 2007 /2008 está deparando más penas que alegrías, ya que el equipo coquetea con los puestos bajos de la tabla. Con mayor presupuesto que el año anterior y con una plantilla aparentemente de más calidad, no se están consiguiendo los resultados esperados al inicio de la competición. Por ello, el objetivo hoy por hoy no es otro que salvar la categoría sea como sea, ya que tras veinte jornadas disputadas ocupa el decimosexto puesto, que de acabar así le llevaría a disputar una fatídica promoción de descenso. Aun así, el Rácing Club Portuense se ha hecho un hueco en el panorama futbolístico español, y ese desconocido que era hace dos años, actualmente está en boca de muchos aficionados al mundo del balompié.

Al borde del abismo

El Rácing Portuense ha cosechado un empate a uno frente al Baza que sirve de muy poco. De nuevo un enfrentamiento directo con uno de los rivales de la zona baja acaba en decepción. El conjunto de Carlos Orúe sabía de la importancia que tenían los tres puntos en liza. Por ello, desde el primer minuto fue en busca de la victoria, y ya en el minuto 6 y a balón parado, los rojiblancos se adelantarían en el marcador merced a un cabezazo del central Sambruno.
Minutos más tarde, el equipo se echó atrás incomprensiblemente y dejó el dominio del juego al equipo bastetano, que gozó de dos ocasiones claras antes del descanso.
Por su parte, Sergio Narváez pudo marcar tras una gran internada en el área rival, pero el guardameta Relaño desvió el disparo del jerezano. El capitán Sanlúcar en las postrimerías del primer tiempo también tuvo su oportunidad, pero erró en el tiro cuando se encontraba totalmente solo.
La segunda parte fue un querer y no poder. El Rácing desperdició claras ocasiones para sentenciar el encuentro demostrando que no era el día. Sin embargo, la expulsión de Rubén en el minuto 63 dejaba al Baza con uno menos, con lo que parecía que los tres puntos se quedarían en el Cuvillo.
La superioridad numérica sobre el campo se convirtió en un arma de doble filo, ya que la afición exigió mucho más al equipo. Los nervios y la tensión se apiadaron de los futbolistas portuenses. El más afectado sin duda fue el portero Eneko, al que el público silbó infinidad de veces por su actuación.
Este clima se llevó al extremo en el momento que el Baza lograba el empate en el 72. Víctor Pereira remató a placer un envío desde el saque de esquina, que dejó en estado de shock a los racinguistas. El Portuense jugaba ya a contrarreloj, con las ideas muy oscuras y con un ambiente demasiado hostil para sus intereses. El final no fue otro que un reparto de puntos, valioso para el conjunto visitante visto lo visto, y que de poco o muy poco sirve para los racinguistas.

viernes 11 de enero de 2008

Renovación de la plantilla

PORTEROS: Eneko, Wilfred y Antonio
DEFENSAS: Velázquez, Merino, Álex Cruz, Sambruno, Óscar y Chico
CENTROCAMPISTAS: Suárez, Masegosa, Jorge Herrero, Zúñiga, Zurdo, Palacios, Mechi, Giovanni, Juánfer
DELANTEROS: Sanlúcar, Sergio Narváez, Paulino y Raúl Molina

BAJAS: Sergio Torres (Zamora), Rexhe (Denia), Tornero (Logroñes CF), Jonathan Torres (Fuerteventura), Iván (Chiclana)

ALTAS: Dani Zúñiga (Xerez Dptvo.), Juánfer (Palencia), Raúl Molina (sin equipo)